
Me pregunto si no tendré la suerte de que la próxima vez que nos veamos, alguno de ellos se atragante con una pasa de uva o una nuez. O, quizás, a otro se le ocurra ahorcarse con las guías de las luces y quedar colgando del árbol, como otro chirimbolo más. Podría ser que a alguien le explotara una bombita a sus pies y falleciera debido a una crisis nerviosa.
Si algo de esto no sucediera, igual les escupiré.
