domingo, 11 de enero de 2009

Venecia paralizada


Son las calles de Venecia el agua verdosa. El agua verdosa por las calles de piedra. No por los canales. La plaza de San Marcos se desaparece al atardecer. ¿Y?

Las palomas sobrevuelan las cúpulas azules y el león se ahoga dando un último dorado rugido. El agua pegotea las arcadas. Los pilares no soportan el hedor y sucumben, derrumbándose, hundiendo sus cabezas para siempre.

Las góndolas golpean los techos, rompiendo tejas que caen como dientes. Flotan plumas. Ecos de palacio mancillado al ritmo de los cadáveres que comienzan a poblarlo todo. ¿Y?

Y yo te arranqué la boca con mi boca y la tiré al agua.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Condicionamiento operante


La maldad hoy sobrevuela la cama como un halcón, con falsa indecisión. La habitación está empapelada de diarios. Cuando toque las superficies sé que crujirán.

Leo: "Abraham recluta jovencísimos chivos expiatorios". Sé que los desnuda con su lengua, sin hablar.

¿Qué vas a hacer con lo que no dijiste?

Sé que ahora fuiste a buscar leña. Sé que viste dos palomas intentando copular en el aire. Lo sé.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Coprofagia


Todos los domingos. La mesa servida. Lugares asignados. Civilizados modales. Semblantes alegres y risas diplomáticas. Complacientes contertulios.

Palabras de arena que caen sobre los platos y se amontonan. Yo las como con dificultad. Debo beber agua. Así. Todos los domingos.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Palomas

"...por vuestras hondas penas, vuestra sed insatisfecha,
y las urnas de amor que llenan vuestro corazón."
Charles Baudelaire



Uno
(la noche en llamas)





Me acurruqué y dejé que la luz me descubriera, me delatara, que rasgara el manto taciturno de mi habitación para hacerme aparecer entre la hiedra espesa que me cubría. Era transparente mi cuerpo; se sentía vacío y frío, y el hastío ya aparecía tras el vidrio empañado, como un aguacil rojo. Raspé mis huesos.
La sirena que no presagia un buen futuro era como esa luz; me chillaba y advertía de un peligro inminente que me rondaba y ya estaba en mi ser. Silencio intermitente. Silencio incandescente.
Debía acudir al llamado de los dioses que reptan, los buenos, los terrenales. Antes había respondido al mandato de uno, del que se disfraza de cordero. Pero ahora debía dejar que la sangre se vertiera en mí.
Debía esperar que de la luz brotara el fluido mineral en el momento en que un beso, como un chasquido infernal, sonara a lo lejos, en medio del páramo.

martes, 30 de septiembre de 2008

Arte y Oficios


Yo quería ser Ziggy Stardust. Confieso: arañarte, desarmarte y no estudiaste. Mal. Ahora, te pregunto: ¿las camisas que usé todo este tiempo eran amarillas? Ah, no las viste bien. Entiendo. Pero no agradezcas porque yo no fui.

Interesante ver cómo leés lo que querés acá. Pero, si no estudiaste ... No.

A tu diccionario le faltan hojas, las que vos querés o las que yo arranco. He notado que tus linternas no tienen pilas. Mal.

Comienzo a entender que vos sos Ziggy Stardust y que la baba se te cae un poco por la comisura. Limpiate porque queda feo, me manchás la mesa. Te lo abro. Te lo desarmo. No te araño hace años.

Ahora no entiendo. ¿Vos no usabas peluca? No leo. Escéptico: nunca, nunca, nunca.

viernes, 19 de septiembre de 2008

domingo, 7 de septiembre de 2008

Muñequitas


- Niñas, siéntense. ¡Qué feos esos modales! La túnica debe estar siempre blanca y estiradita. Las piernas como soldados, porque están custodiando el "tesorito". ¿Entienden? El pelo tirante y hacia atrás dejará ver sus delicadas facciones. Nada de maquillaje, no hay que atraer al Demonio. Las manos suaves y blancas, las uñas como porcelana. El semblante apacible y la voz nunca se levantará. Siempre estarán dispuestas a complacer a sus padres. Los papás les pedirán que se sienten en sus faldas. ¡Silencio niñas!

- ¿Por qué no agarrás un pepino y nos silenciás vieja pelotuda?